LA OBEDIENCIA A DIOS Y EL LIBRE ALBEDRÍO

Luisa Ruíz Jiménez /

Elglobonews.net –

Desde el momento que iniciamos nuestra caminata cristiana, de la mano con Jesús, nos encontramos con la disyuntiva de tomar decisiones basadas bien sea en los principios morales enseñados en el hogar, en experiencias de nuestra propia vida o en obediencia a Dios de acuerdo a su ley o preceptos plasmados en su santa palabra, la Biblia.

Es claro que Dios no obliga a nadie a que obedezca su ley y mandamientos, y respeta la forma de ser y obrar de cada quien, amándonos de una forma incomparable e inimaginable; prácticamente no nos prohíbe nada, pero sí nos da la brújula a través de su palabra, para que nuestras decisiones sean acertadas. De hecho, en 1ra. de Corintios 10:23, el apóstol Pablo expresa: “Todo me es lícito, mas no todo conviene”, al hablar de este versículo bíblico nos referimos a que en Cristo no hay imposición de reglas a seguir; Dios nos ha dotado de libre albedrío para elegir qué es lo que queremos hacer. Ese libre albedrío puede ser elegir el camino del bien, obedeciendo a Dios, o el del mal, desobedeciéndolo y colocándonos del lado del pecado.

Por ejemplo, Él no nos obliga a que no podamos tener una relación sentimental con una persona inconversa; sin embargo, al ser así, tal decisión traerá consecuencias contrarias al propósito divino, alejando a la persona creyente en muchos casos de la presencia de Dios.

Es por esto que al tomar cualquier decisión, el cristiano debe en primer lugar consultar con Dios y analizar si lo que pretende hacer agrada al Supremo y le conviene a la propia persona, pues necesariamente, toda decisión traerá una consecuencia, buena o mala, dependiendo de la obediencia o desobediencia a su palabra.

Y es así amigos, pues la vida se compone de decisiones, dándonos el Señor siempre la potestad de elegir cuál camino seguir, pero advirtiéndonos acerca de las consecuencias buenas o malas que pueda acarrear aquel que elijamos, de allí que en Deuteronomio 30:19, nos dice: “Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra Ti, de que le he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida para que vivan tú y tus descendientes”.

Asimismo, en Jeremías 21:8: “He aquí que pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte”. En ocasiones puede suceder que el Señor nos haga una fuerte advertencia, como por ejemplo en Isaías 5:20: “Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz, que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo”.

Por esto amigos, como cristianos debemos estar siempre prestos a conocer cuál sea la buena voluntad de Dios y no tomar decisiones de manera impulsiva, privando el ego, o lo que agrada al mundo por encima del sabio consejo del Señor, al cual accedemos mediante una vida de oración, comunión y santidad, que nos lleve a obedecer su palabra, tomando así decisiones acertadas, las cuales traerán como consecuencia las bendiciones de la obediencia. DIOS BENDIGA A TODOS. ruizluisa238@gmail.com

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