Petro: Artilugio financiero o pacto vudú

Verdadero Legado

Siguiendo los pasos de su “Padre” Hugo Chávez, su sucesor Nicolás Maduro Moros, nuevamente hace alardes de su herencia esotérica al imponer la ilegal criptomoneda venezolana PETRO. A primera vista y como ellos pretenden dar a entender, es una forma de darle protagonismo a nuestra máxima fuente de recursos naturales, pero hay mucho más detrás de ese inocente nombre.

Según el vudú, los loas ayudan a las personas a cambio de ceremonias rituales, ofrendas y sacrificios en su honor. Los compromisos del adepto con el Loa son ineludibles, porque de no cumplirlos, se expone a la pena de severos castigos. Entre los distintos ritos, el rito Petro se relaciona con el color rojo, símbolo de la sangre y la violencia, y con los aspectos negativos del ser humano, como podría ser la venganza, el odio o incluso el afán de poder. Todo esto con la finalidad de alcanzar, por medio de la magia negra, el deseo de quien presenta la ofrenda.

Estos son invocados cuando se quiere poder y dinero, al igual que se invocan para muerte, enfermedades dolorosas, venganza o maldición sobre alguien. Del mismo modo, se dice que tienen el poder de convertir a las personas en zombis. El objetivo de los Petro es fosilizar, paralizar, inmovilizar cualquier acción enemiga. Son venerados con ofrendas específicas que van desde alimentos, vidrio y bebidas alcohólicas, hasta derramamiento de sangre de animales y humanos.

“El verdadero trasfondo de la dictadura de Maduro con el lanzamiento del Petro es atar a nuestro país a la idolatría, el fetichismo y la superchería del vudú y la magia negra. Más que una moneda virtual, es un fetiche usado por los médiums (loas) del vudú como representación de la violencia, la muerte, la venganza y como herramienta para afianzar la ambición de poder o de riqueza mediante la ‘protección’ del idólatra, que invoca o se consagra a esos malos espíritus”, escribió en su blog Jesús Caldera, abogado y político.
NUEVA AMENAZA ESPIRITUAL PARA VENEZUELA

Lo que comenzó como una disfrazada alternativa política, con un alto porcentaje de aceptación de la población venezolana, culminó en el sincretismo de la religión oficial y el ocultismo y hechicería en Venezuela.

Víctima de las más funestas consecuencias de los pactos ocultistas, rituales como fórmula del poder, la maldición de Hugo Chávez contra Israel (Génesis 12:3), ahora se suma el PETRO, una alarmante relación con los rituales de vudú haitianos, país con el que Nicolás Maduro y su tren de gobierno mantienen ilógicas relaciones.

Un secreto a voces es el fervor de las altas esferas del chavismo por la santería, los conjuros y los amuletos que siempre acompañaron a su máximo líder, la política y la superstición se entrelazaron en un movimiento que recurrió a los babalawos para imponer, a través de la religión y los ritos un control sobre los dirigentes políticos, militares, partidos, instituciones del Estado y otros factores de gobierno.

Estos detalles los dio a conocer el periodista hispano-venezolano David Placer, cuando destapa la relación del chavismo con las ciencias ocultas con una obra original y reveladora llamada “Los brujos de Chávez”. Ese mismo culto diabólico, habría llevado al Gobierno a implantar la criptomoneda Petro.
NO TODO ESTA PERDIDO

2 Crónicas 7:14 DHH y si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y deja su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad a su país.
Es tiempo, que nos levantemos en una sola voz a favor de nuestra amada Venezuela. Todos somos intercesores cuando somos llamados por la compasión, por cada niño desnutrido, por cada anciano sin medicinas, por cada familia separada forzosamente, elevemos una plegaria. Nótese que en la cita bíblica el llamado es para los “que llevan mi nombre” es decir, el pueblo de Dios, no para los impíos.

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